ESP [ medium.com ] Bassel Khartabil, prisionero sirio que vive y puede morir por un Internet Libre

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Publicar : Andres Guadamuz
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Artículo de Stépanie Vidal bajo licencia Creative Commons Atribución 4.0 http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/
Por favor atribuir como autora a Stéphanie Vidal y la primera publicación en Slate France, con un vínculo a:
https://www.slate.fr/story/107927/bassel-khartabil-prisonnier-syrien-internet
Traducido al castellano por Claudio Ruiz, Andrés Guadamuz, Carolina Botero y Rubén Iglesias.
Texto de traducción para publicar:
https://titanpad.com/jCW2Yc3YZt

Foto:https://www.flickr.com/photos/christopheradams/6553833251/in/gallery-trometers-72157631249402816/

Conocido mundialmente como defensor de la Internet y promotor de la cultura de código abierto, Bassel ha estado detenido durante 3 años y medio por el régimen de Bashar al-Assad y fue transferido de la prisión de Adra a un lugar desconocido el 3 de octubre del 2015. El 10 de octubre, su esposa fue informada de que su nombre había sido borrado del registro de la prisión, sin que se le diera más información sobre donde podría encontrarse. Ninguna de las partes involucradas ha admitido si lo tiene o no (http://freebassel.org/ ).

Bassel Khartabil, de 34 años, ferviente defensor del Internet libre y promotor de la cultura de código abierto, lleva preso desde el 15 de marzo del 2012 en las cárceles del régimen sirio de Bashar al-Assad. De acuerdo con la opinión del Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria (http://en.alkarama.org/iraq/1763-syria-un-calls-for-the-release-of-freedom-of-speech-advocate-bassel-khartabil) durante su 72da sesión, llevada a cabo en Ginebra en abril del 2015, Khartabil habría sido detenido arbitrariamente por “ejercer pacíficamente su derecho de libertad de expresión”, y haber “propugnado el uso del Internet sin restricciones.” Bassel fue transferido el 3 de octubre del 2015 de la prisión de Adra, ubicada en las afueras del nordeste de Damasco, donde se encontraba encarcelado desde diciembre del 2012, y fue llevado a un sitio desconocido, posiblemente para ser enjuiciado. Acusado sin ninguna prueba en su contra, Khartabil se encuentra hoy más que nunca en peligro.

Desarrollador reconocido mundialmente por su contribución a proyectos de código abierto como Mozilla Firefox, Wikipedia y Creative Commons, Bassel Khartabil también estaba involucrado en el activismo local, a través del Laboratorio Aiki de Damasco, un sitio dedicado a la práctica de arte digital y a la enseñanza de tecnologías colaborativas. Por todo su trabajo, Khartabil fue incluido en 2012 en el puesto numero 19 del prestigioso ranking de pensadores globales de la página web Foreign Policy (http://foreignpolicy.com/2012/11/26/the-fp-top-100-global-thinkers/ ) y en el 2013 ganó el premio Digital Freedom de la organización internacional Index On Censorship (https://www.indexoncensorship.org/2013/03/winners-index-awards-2013/), una organización internacional que promueve y defiende la libertad de expresión desde 1972.

Su encarcelamiento y reciente traslado han afectado profundamente a la comunidad de código abierto y a los activistas de los derechos humanos y libertades fundamentales como es la libertad de expresión, pensamiento y opinión. Al escuchar la noticia, Jillian C. York, directora de la organización no-gubernamental de Estados Unidos que defiende las libertades digitales, la Electronic Frontier Foundation, publicó en Twitter el siguiente mensaje:

“Sabemos que las peticiones no van a convencer a Siria (o a nadie) pero es lo único que tenemos. Por favor ayudad a difundir la noticia para que Bassel pueda seguir a salvo.”

https://twitter.com/jilliancyork/status/650380722465730560

En menos de 140 caracteres, Jillian C. York logró plasmar dos realidades: el espeluznante silencio del gobierno sirio en respuesta a las acciones tomadas para liberar a Bassel Khartabil, y el poder protector que la presión de los usuarios de Internet puede tener sobre el destino de los prisioneros políticos. Sobre el primer punto, Inés Osman, coordinadora de los servicios jurídicos de la Fundación Alkarama, una organización no-gubernamental que facilita a las víctimas de violaciones de derechos humanos en el mundo árabe el acceso a los mecanismos de protección de la ONU, confirma la impasividad de las autoridades sirias:

“Hemos iniciado acciones ante las Naciones Unidas dos veces, en el 2012 y el 2014, y las autoridades sirias nunca han respondido a las peticiones de la ONU. Este abril, el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias exigió la liberación de Bassel, y su petición fue rechazada una vez más. Que la comunidad internacional esté pidiendo la implementación de estas decisiones el algo fundamental y que claramente indica que sus derechos fundamentales no han sido respetados: fue arrestado, mantenido en incomunicación, torturado y llevado ante un juez militar en base a falsas acusaciones. En la mañana del sábado, se nos informó que Bassel había sido transferido de la cárcel de Adra a un destino desconocido. Nadie sabe donde se encuentra. Inmediatamente informamos al Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas. Esperamos que en esta ocasión las autoridades sirias respondan.

Cuando ya no hay respeto por los derechos humanos, los llamamientos públicos sólo sirven para manifestar lo que uno desea. Esto nos lleva al segundo punto: cuanto más se comparta y esté presente en Internet y en las redes sociales el testimonio de nuestro deseo, más posibilidades hay de que se pueda hacer realidad. El compromiso de Bassel a favor de un Internet libre puede haberle llevado a la cárcel, pero la atención que nosotros, los ciudadanos en Internet, damos a este caso, en cierta medida, puede ayudar a sacarlo de la oscuridad. Demostrar interés por su vida es una de las maneras en que la gente puede llegar a ser consciente de que en Siria, uno puede morir por usar un teléfono inteligente y entender cómo funciona Internet.

Sobrevivir en Adra, incluso bajo los bombardeos

Contar la historia de Bassel a lo largo de estos últimos cinco años es también intentar hacer un retrato implícito de una Siria devastada, desde el comienzo de la revolución siria del 15–18 de marzo del 2011 (los primeros llamados al levantamiento a raíz de la revolución egipcia; las primeras “manifestaciones del viernes” y su brutal represión), a la lenta transformación de esta revolución en un conflicto armado enmarañado donde 240.000 personas han muerto y millones han sido desplazadas.

Foto: https://www.flickr.com/photos/joi/4670781482
Bassel Khartabil 5 June 2010. Joi Ito en Flickr, licencia CC -BY.

Bassel Khartabil, que al ser encarcelado fue obligado a permanecer en Siria, es uno de los presos que existen actualmente en el país y cuyo número es difícil de establecer: se habla de 8.000, de los cuales 600 son mujeres, solamente en la prisión de Adra, el triple de su capacidad nominal. Los prisioneros que se encuenrtan encarcelados en Adra lo han sido por una amplia variedad de motivos, tales como tráfico o uso de drogas, asesinato o robo, pero también se retiene allí a presos conocidos en el extranjero por su compromiso a favor de la libertad de expresión. Mazen Darwish, por ejemplo, es uno de ellos. El presidente del Centro Sirio de Medios y Libertad de Expresión fue detenido en febrero de 2012, casi un mes antes que Bassel Khartabil. Darwish fue liberado temporalmente el 10 de agosto de 2015 (http://en.rsf.org/syria-mazen-darwish-free-at-last-10-08-2015,48211.html)antes de ser declarado inocente de la acusación de “publicación de información sobre actos terroristas” el día 31 del mismo mes.

Detenido por otros cargos, Bassel Khartabil fue acusado ante los tribunales militares, y por lo tanto excluido de la amnistía política general de junio del 2014, que, aunque opaca, absolvió a muchos activistas de los cargos presentados en su contra. Por lo tanto Bassel se encontraba todavía en Adra cuando la cárcel fue asaltada por el grupo armado rebelde Jaysh al-Islam, que tomó el control de dos de sus edificios el pasado 12 de septiembre, una fecha que puede ser simbólica, ya que es el día después del quincuagésimo cumpleaños de Bashar al-Assad. Los propios presos se encontraron atrapados entre bombardeos por parte del ejército regular y fuego de los rebeldes que trataban de liberar a la cárcel. Bassel Khartabil sobrevivió a este diluvio de fuego, pero parece que una veintena de otros presos murieron y varias decenas, posiblemente cientos, resultaron heridos (http://www.dailystar.com.lb/News/Middle-East/2015/Sep-12/314959-11-dead-in-rebel-shelling-on-damascus-activists.ashx).

Una vez más, cuando se trata de Siria, las fuentes de información son difíciles de obtener. Los números son aproximados, el miedo congela el habla, y las comunicaciones son más lentas debido a la vigilancia del régimen. Como ha subrayado el abogado Benoît Huet en un artículo de opinión publicado en el diario francés Libération, en un mundo conectado la guerra en Siria también se ha convertido en una guerra de información, planteando la cuestión de su difusión y manipulación. A nivel internacional, esta guerra de información nos impide ver claramente los hechos dentro de un conflicto en el cual los medios son omnipresentes pero el mismo es terriblemente distante debido a su extrema complejidad. Esto no debe hacernos olvidar la otra guerra de la información que se desarrolla a su vez a nivel local: en el centro de Siria, la información personal y el contenido publicado en las redes sociales son utilizados como armas.

Teléfonos inteligentes sirios, el miedo en el bolsillo

Internet y, en particular, redes sociales como Facebook han sido los medios de comunicación principales que la población siria ha empleado para dar testimonio de la revolución del 2011 y la represión sangrienta del régimen. El documental Siria: Dentro de la Revolución Secreta (https://www.youtube.com/watch?v=e_SIeljZ3Tc), inicialmente difundido por la BBC el 26 de septiembre del 2011 (http://www.bbc.co.uk/programmes/b015flwq), reúne algunos de los videos que, después de su publicación en línea, permitieron a la comunidad internacional darse cuenta de la revuelta que tenía lugar en las calles sirias.

Bassel Safadi @basselsafadi 31 de enero 2012 https://twitter.com/basselsafadi/status/164355948582932480

la gente que está realmente en peligro nunca sale de sus países. están en peligro por una razón y por eso no dejan #Syria

Bassel Khartabil 31 de enero de 2012, dos semanas antes de su arresto

Sin embargo, no se debe olvidar que ni Internet ha estado siempre autorizado en Siria, ni Facebook ha sido accesible siempre para su población.Tan pronto como asumió el poder tras la muerte de su padre Hafez en junio de 2000, Bashar al-Assad se presentó como un reformador de espíritu aperturista en diversos ámbitos económicos y políticos. Incluso hizo posible el acceso a Internet, pero entendiendo bien el poder de la red, se encargó de censurar la mayoría de redes sociales en el 2007, a lo que siguió el bloqueo de la versión árabe de Wikipedia en 2008 (https://en.wikipedia.org/wiki/Internet_censorship_in_Syria).

Desde el principio, la red estuvo bajo vigilancia: aquellos que iban a cibercafés tenían que identificarse y su historial de navegación era conservado, como explica Wahid Saqr, ex oficial de seguridad del gobierno sirio, a Mishal Husain en el segundo episodio de “Cómo Facebook cambió el mundo: La Primavera Árabe” (https://www.youtube.com/watch?v=LDjCYBMxZAQ%2042:10), otro documental emitido por la BBC el 15 de septiembre de 2011 (http://www.bbc.co.uk/programmes/b014s261).

No fué hasta febrero de 2011 cuando Bashar al-Assad permitió la conexión a Facebook, YouTube y Twitter. El gesto, que tenía la intención de ser magnánimo, fue rápidamente interpretado como una amenaza, las redes socialesfueron vistas como una herramienta útil para que el gobierno pudiera vigilar a la población y recabar información sobre aquellos que podían, a través de la palabra y la imágene, convertirse en opositores. Empleadas como armas de vigilancia digital, las redes sociales han sido utilizadas para rastrear a aquellos cuya voz podría alzarse contra el régimen de Damasco, tanto en en el mundo real como virtual, y también a todos aquellos que tuviesen recursos o habilidades informáticas.

Dana Trometer, investigadora y productora de los documentales citados anteriormente, podía percibir esta terrible realidad:

“La gente que he conocido en todos los documentales en los que he trabajado en el mundo árabe, y sobre todo en Siria, se han visto muy a menudo obligadas a escapar o por desgracia han desaparecido poco después de las entrevistas”.

Incluso hoy en día, de camino al exilio, los refugiados explican que tener un teléfono móvil es particularmente peligroso (http://www.nytimes.com/2015/08/26/world/europe/a-21st-century-migrants-checklist-water-shelter-smartphone.htm). La simple posesión puede conllevar la detención o, mucho peor, el interrogatorio por representantes del gobierno sirio o miembros de ISIS que les piden, en sus respectivos puestos de control, que faciliten su nombre de usuario y contraseña de Facebook para poder determinar su lealtad política.

Bassel Khartabil había dicho que en Siria tener un teléfono móvil es mucho más peligroso que pasearse con una bomba nuclear. Debido a su trabajo como desarrollador y sus compromisos con la promoción de un Internet libre, para él era imposible deshacerse de sus ordenadores y teléfonos móviles con conexión a Internet o olvidar sus conocimientos , en tecnologías de la información. El 31 de enero del 2012, dos semanas antes de ser arrestado, publicó el siguiente tweet: “la gente que está realmente en peligro nunca sale de sus países. están en peligro por una razón y por eso no dejan #Syria “(https://twitter.com/basselsafadi/status/164355948582932480)

Queriendo construir: los proyectos Aikilab y Palmyra

Su papel como líder de Creative Commons en Siria y su participación a nivel internacional en el movimiento de cultura libre, lo llevó a viajar frecuentemente por el mundo, siempre queriendo volver a casa. Fue en Polonia, en septiembre de 2011 durante el Summit de Creative Commons, cuando su amigo Jon Phillips, que se convirtiría luego en el líder de la campaña #FreeBassel, lo vio por última vez:

“Le rogué que no volviera, que lo iban a matar o encerrar en la cárcel. Intentó tranquilizarme diciendo que quizás no se encontraba expuesto a esos riesgos, y que, por lo demás, sus amigos, su familia y su amor estaban allí, por lo que no podría quedarse. Lloramos y fue horrible, luego pasamos el resto de la noche riendo y arreglando el mundo. Cuando amaneció, tomó un taxi, se despidió por última vez a través de la ventana y recuerdo haber pensado que esa era la última vez que lo vería y que sería arrestado apenas bajase del avión”.

No pasó exactamente así: Bassel Khartabil tuvo algunos meses más de respiro, durante los cuales continuó con sus compromisos a nivel local. Al encontrase Siria bajo embargo, solo determinado software propietario había sido autorizado para ser estudiado en las universidades. Por ello, Bassel Khartabil fundó en 2010 el AikiLab (https://wiki.hackerspaces.org/Aiki_lab), descrito según a quien se pregunte, como un centro cultural o un hackerspace, para poder educar en medios sociales y tecnologías de código abierto.

Desarrolladores, artistas, profesores, periodistas y emprendedores locales lo visitarían frecuentemente: el AikiLab, tal como lo describe el artista Dino Ahmad Ali, era un enorme departamento con dos habitaciones donde cualquiera podía llegar y trabajar e incluso dormir si la tarea requería mucho tiempo, tomar un café, o una cerveza en la cocina para darse ánimos o relajarse. La sala de estar era lo suficientemente grande como para alojar conferencias, e incluso celebridades de Internet visitaron el laboratorio para compartir sus conocimientos, como Mitchell Baker, fundadora de Mozilla, o Joi Ito, director del MIT Media Lab.

Dino Ahmad Ali y Bassel Khartabil también eran colegas. Ambos trabajaron para la editorial Al-Aous (http://discover-syria.com/), en Discover-Syria.com, un sitio que promueve información cultural sobre Siria, Dino como director artístico y Bassel como director técnico. Siempre para la misma empresa, Bassel Khartabil se dedicó durante años a un proyecto que estaba particularmente cerca de su corazón, el proyecto Palmira (https://archive.org/details/freebassel-palmyra). El proyecto recreaba un ambicioso paseo virtual en CD-Rom por la antigua ciudad, totalmente reconstruida en imágenes tridimensionales extraidas de documentos científicos y arqueológicos.

“Al principio, Bassel sólo lidiaba con la programación, pero como persona talentosa que era, aprendió a usar el software Maya y preparó modelos 3D”, recuerda Georges Dahdouh, quien se unió al equipo durante varios meses como responsable de modelado 3D. “También aprendió el funcionamiento de un motor de juego para desarrollar el trazado del tour virtual en 3D y, al final, así como otros miembros del equipo, trabajaría en muchas otras áreas, excepto derechos de autor e investigación, para lo cual ya había un equipo que se dedicaba al estudio de fuentes historiográficas y a las entrevistas con los arqueólogos”.

Vista de Palmira, reconstituida por el Proyecto Palmira: https://archive.org/details/freebassel-palmyra

Orientado al público en general, el proyecto Palmira aspiraba a constituir una suerte de enciclopedia digital de esta ciudad, también llamada Tadmor, trayéndola de vuelta a través de imágenes y texto gracias al trabajo conjunto de especialistas en nuevas tecnologías y arqueólogos. Khaled Al-Assad, director de antiguedades de Palmira entre 1963 y 2003 y amigo de Bassel Khartabil, fue uno de ellos. Este académico fue decapitado el 18 de agosto de 2015 por ISIS, su cuerpo expuesto en las calles por sus verdugos y fotografías de todo ello publicadas a través de las redes sociales.

Dado que el CD-ROM no ha sido publicado hasta el momento, los miembros de la campaña #FreeBassel decidieron revivir el Proyecto Palmira lanzando el 15 de octubre de 2015 #NewPalmyra, una comunidad en línea y una plataforma de almacenamiento de información, para honrar el trabajo de Bassel. El proyecto es dirigido por Barry Threw, artista digital y director de software de Obscura, quien también contribuyó a permitir técnicamente #racingextinction, una proyección de video en el Empire State. Detrás de ambos hashtags hay un mismo deseo: usar la arquitectura para desperta la conciencia común, ya sea mostrando especies en peligro de extinción en uno de los más famosos rascacielos de New York, sensibilizando sobre el cambio climático o poniendo tecnología digital al servicio de la amenazada Siria:

“La antigua ciudad de Palmira fue una puerta vital de entrada para el comercio y la cultura. Con #NewPalmyra, nos oponemos a la destrucción insensata de tesoros arqueológicos liderada por ISIS por la voluntad de construcción de un hombre como Bassel Khartabil. Esperamos que este proyecto llame la atención sobre su trabajo y contribuya a su liberación”.

Un civil procesado por un tribunal militar

Justo a la salida de su trabajo, en el distrito de al-Mazzeh en Damasco, Baseel Khartabil fue arrestado el 15 de marzo de 2012 por los hombres de la Sección 215 (https://en.wikipedia.org/wiki/Military_Intelligence_Directorate_%28Syria%29#Regional_Heads_of_Military_Intelligence), uno de los servicios de inteligencia de Damasco. Después de haber sido interrogado y torturado durante cinco días, Baseel fue escoltado hasta su domicilio para la incautación de su equipo informático y documentación. Por espacio de nueve meses estuvo retenido en secreto. Despues sabemos que fue primero llevado a la Sección 248 de la inteligencia militar y que ha pasado ocho meses en régimen de aislamiento en la prisión de Adra. Allí fue llevado ante un tribunal militar el 9 de diciembre de 2012.

“La corte militar, especializada en el procesamiento de criminales militares en tiempos de guerra, depende del Ministro de Defensa y no del Ministerio de Justicia. Está compuesta por tres militares, incluyendo uno que oficia de Presidente. Sus procedimientos son secretos y el acusado no tiene derecho a ser asistido por un abogado”, explica Noura Ghazi, abogada y activista de derechos humanos, pareja de Bassel desde poco de su encarcelamiento. Las sentencias son particularmente severas y pueden incluir la pena de muerte. “Las sanciones son ejecutadas de inmediato, evitando así cualquier revisión de las sentencias. Tras los sucesos de 2011, el tribunal militar fue activado para perseguir activistas pacíficos como Bassel, Anas y Salah Shighri, así como muchos otros (http://forusa.org/content/anas-shughri-ns-shwgry). Esto supone una clara violación violación de la ley, de la Constitución e incluso del decreto mismo que crea este tribunal”.

El civil Bassel Khartabil fué juzgado por un tribunal militar sin asistencia letrada, vio como su enjuiciamiento no duró más que unos cuantos minutos, sin que se presentase evidencia alguna en su contra, tal como ha resaltado el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria. Después de este juicio express e injusto, fue inmediatamente transferido a la prisión de Sidnaya, conocida por ser una de las más temibles del régimen (http://www.courrierinternational.com/article/2008/07/24/revelations-sur-le-massacre-de-la-prison-de-saydnaya).

A continuación fué enviado nuevamente a la prisión de Adra, donde pudo recibir la visita de su familia el 26 de diciembre de 2012. Lo encontraron en un estado físico y psicológico alarmante. El 7 de enero de 2013 le fue concedido el derecho a casarse en prisión con Noura Ghazi. Hasta el 3 de octubre de 2015 ha estado detenido en Adra. De acuerdo con un mensaje publicado ese día en la página de Facebook de la campaña #FreeBassel (https://www.facebook.com/FreeBasselSafadi?fref=ts), Bassel fue “trasladado desde la prisión de Adra hacía un destino desconocido, después de que una patrulla de origen desconocido, fué a pedirle que preparase sus cosas. Se piensa que ha sido transferido al cuartel general del tribunal civil de la policia militar en el distrito de al-Qaboun. Una vez más no sabemos dónde se encuentra Bassel y estamos muy preocupados”.

Bassel Khartabil, desarrollador, educador y pacifista convencido, que sobrevivió a la tortura, al aislamiento, al hambre y a las bombas, vive ciertamente bajo la amenaza de una terrible condena. No olvides a Bassel, tú que también tienes un teléfono móvil en tu bolsillo.

Artículo de Stéphanie Vidal

Primera publicación en francés el 9 de octubre de 2015, en Slate.FR
https://www.slate.fr/story/107927/bassel-khartabil-prisonnier-syrien-internet

La traducción al castellano por Claudio Ruiz, Andrés Guadamuz, Carolina Botero y Rubén Iglesias.

Debido al interés internacional (https://twitter.com/hashtag/freebassel?src=hash) creada por la desaparición de Bassel Khartabil, Slate ha decidido compartir este artículo bajo una licencia Creative Commons Atribución 4.0 internacional. La publicación es gratuita, por favor mencione a la autora Stéphanie Vidal y al medio de comunicación de la primera publicación Slate.fr.

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